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La selección de la margen oriental del río
Ozama por Ovando, para la fundación de la ciudad dio origen a una ringlera
de construcciones que iban desde la fortaleza o Torre del Homenaje, hasta
las cercanías del Alcázar o del posible Alcázar, cuyos aprestos se
iniciaban ya en 1511. En principio la Calle Las Damas se
llamaría Calle de la Fortaleza.
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Según el historiador Luis E. Alernar, con la
llegada en 1509 del Segundo Almirante y Virrey Diego Colón, casado con la
sobrina segunda del Rey Fernando el Católico, doña María de Toledo, así
como con el arribo de una corte en la cual figuraban personalidades
importantes de España, y damas de la época de no menos nombradía, la calle
tomó importancia, puesto que en las primeras casas vinieron a alojarse
estas personalidades allegadas al Virrey.
Se supone que el nombre de Calle de Las
Damas tomó entonces vigencia. Los documentos del siglo XVI consignan el
nombre, y no fue sino hasta 1859, cuando el Ayuntamiento de la común de
Santo Domingo decidió etiquetaría con el nombre de Calle Colón. Según el
mismo historiador la calle alcanzó varios nombres populares relacionados
con edilicios, oficinas o actividades tales como Calle de la Fuerza, Calle
de la Capitanía General, Calle del Gobierno, Calle del Palacio y también
Calle del Convento de Jesuitas.
La Calle de Las Damas adquirió modernamente,
recuperándolo, el viejo nombre colonial de tanto abolengo. El sector ha
sido remodelado y la documentación de casas como las de Ovando y Bastidas,
la familia Dávila, las de Nicolás de Ovando, Diego Caballero, y otras,
permiten a la misma presentar el rostro de su pasado, que culmina, sin
dudas en las edificaciones de Las Casas Reales, en la vieja muralla que
toca la puerta de San Diego y en el Alcázar en donde María de Toledo firmó
su testamento en el año de 1548. |