
Desde febrero de 1995 el Consulado General de la Republica Dominicana muestra en sus salones una exhibicion permanente del trabajo completo, exactamente como fue editado.
"Y ya que
Rufinito pone sobre el tapete los problemas de nuestra independencia, voy a
permitirme hablar a usted de ellos. Para mí tengo que la idea de la
independencia germinó en Santo Domingo desde principios del siglo XIX; pero no
se hizo clara y perfecta para el pueblo hasta 1873. La primera independenciafue,
sin duda alguna la de Núñez de Cáceres, no claramente concebida, tal vez pero
independencia al fin. La de 1844 fue consciente y definida en los fundadores;
pero no para todo el pueblo, ni aun para cierto grupo de gente. Libertarse de
los haitianos era justo, era lo natural; ¿pero comprendía todo el pueblo que
debíamos ser absolutamente independientes? Ello es que vemos la anexión a España
y sabemos que, si para unos esta anexión pecaba por su base, para otros fracasó
por sus resultados,y por ellos la combatieron. Y lo extraño, luego es que ni ese
mismo fracaso bastara a desterrar toda idea de intervención extraña y que
todavia en el gobiemo de Báez se pensara en los Estados Unidos. Sin embargo,
para entonces la idea había madurado ya, y la revolución de 1873 derrocó en Báez
no sólo a Báez sino a su propio enemigo Santana; derrocó, en suma, el régimen
que prevaleció durante la primera República y desterró definitivamente toda idea
de anexión a país extraño. Esa es para mí la verdadera significación del 25 de
noviembre: la obra de ese movimiento anónimo, juvenil fue fijar la conciencia de
la nacionalidad.
Desde entonces, la acusación más grave que entre nosotros puede lanzarse a un gobiemo es la que lo denuncia ante el pueblo como propenso a mermar la integridad nacional; y cuenta que hasta ahora la acusación, en todos los casos, parece haber sido infundada. El año de 1873 significa para los dominicanos lo que significa en México el año de l867; el momento en que llega su término el proceso de intelección de la idea nacional.
Nuestro periodo de independencia, por tanto, nuestro proceso de independencia moraL se extiende, para mi, desde 1821 hasta 1873. En ese medio siglo, el momento más heroico, el ápex, es 1844. Pero esa fecha debe considerarse como central, no como inicial. La independencia de la República como hecho, como origen creo que debe contarse desde 1821, aunque como realidad efectiva no exista hasta 1844 ni como realidad moral hasta 1873.
Es lógico: independencia, para los pueblos de América, significa independencia respecto de Europa, no con relación a otros pueblos de la misma América, aunque éstos hayan sido de razas y tendencias tan contrarias a las del pueblo dominado (como ocunió en nuestro caso) que la dominación se haya hecho sentir como tirania. No soy yo, seguramente el único dominicano que se ha visto en este conflicto: cuando algún hispanoamericano nos pregunta la fecha de nuestra independencia, respondemos naturalmente 1844; pero como con frecuencia surge la pregunta de si para esa época todavía tuvo España luchas en América, necesitamos explicar que de España nos habíamos separado desde 1821: con lo cual declaramos al fin tácitamente, que esa es la fecha de la independencia dominicana.
No pretendo, ni con mucho, afirmar que 1821 sea nuestra fecha más gloriosa. No lo es: nuestra fecha símbolica debe ser siempre la que el voto popular eligió, el 27 de febrero: no por ser inicial, sino por ser la que recuerda la obra más grave y hondamente pensada, la más heroicamente realizada (tanto más cuanto qur el mismo pueblo no la comprendia, según lo deja ver el propio Rufinito de usted) en la cincuentena de años que he llamado "nuestro periodo de independencia".
(Fragmento de la carta de Pedro Henriquez Ureña a Federico Garcia Godoy.
La Vega, Republica Dominicana. Mexico 1909).
"Un día, el 1° de
diciembre de 1821, se proclamó la Separación de la Parte española de Santo
Domingo y su reunión a Colombia. E1 paso era muy aventurado. Escasa la población
apenas 80,000 habitantes mermada la riqueza pública; nulas las rentas;
insignificante el comercio; vacilante o contraria la opinión pública, arraigada
a sus antiguos hábitos ¿cómo iba a sostenerse la naciente entidad política, sin
un solo ejército, contra un vecino diez veces más numeroso, organizado,
aguerrido, provisto de recursos de todo género, aguijoneado por el vivo deseo de
adueñarse por completo del territorio de la isla, y ensoberbecido con los
crecientes triunfos que produjeron la unidad haitiana? Son hasta ahora un
secreto para la historia las causas que impulsaron a Don José Núñez de Cáceres a
separar a su país de España en momentos tan expuestos; aunque se nota que habia
comprendido los peligros de la empresa en el hecho de no proclamar la
independencia absoluta que tal vez era su anhelo y sí, la unión a Colombia, que
le ofrecia más probabilides de éxito". Emiliano Tejera. "Monumento a
Duarte", Santo Domingo. Imprenta de García Hermanos, 1884.
"Con la entrada
de (Jean Pierre) Boyer a la ciudad de Santo Domingo, el 9 de febrero de 1822, se
iniciaron los actos del gobierno haitiano. Nuevas leyes y nuevas prácticas
gubernamentales, sustituyeron el régimen colonial de la antigua metrópoli que no
alcanzó a ser modificado durante la independencia efímera, de diciembre de 1821
a febrero de 1822. Aunque, desde entonces, toda la Isla estuvo regida por las
mismas leyes, el territorio conquistado fue objeto de diversas disposiciones
ejecutivas y legislativas particulares, reveladoras del carácter de la
dominación haitiana. Boyer había logrado la unidad política soñada por sus
predecesores gracias a su fuerza y astucia pero tomó el camino opuesto a la
realización de la unidad e indivisibilidad social que Núnez de Cáceres le había
señalado como imposible en su profético discurso pronunciado al entregarle las
símbolicas llaves de la ciudad". Emilio Rodríguez Demorizi. "Actos del
Gobierno Haitiano, 1821 1843". En Invasiones Haitianas de 1801,1805 y 1822,
1955.
"...
Dedicado desde sus más tiernos años al estudio y a la meditación, aquel joven de
alma libre y entusiasta no pudo resignarse a vivir tranquilo al ruido de las
cadenas de la patria. La idea de libertarla del yugo de Haiti llegó a ser su
único pensamiento y a él lo sacrificó todo.
Infatigable en su
proposito, inició un número de amigos que ejercieron con fruto su difícil
apostolado: de levantar el ánimo de un pueblo subyugado y empobrecido durante
veintidós años... Brilló por fin la aurora del 27 de febrero de 1844, cuyo éxito
colmó la noble aspiración de aquel patriota desinteresado, que no soño jamás con
otra gloria, que con la de lavar la mancha de la ocupación y afrenta de su
pais". Necrologia de Duarte, publicada por Féliz María del Monte en el periódico
dominicano "El Observador", fundado en Santo Domingo en Mayo de 1876.
"Amigos mios, dijo
Duarte después de un largo rato de abstracción: unidos aquí con el propósito de
ratificar el que habíamos concebido de conspirar y hacer que el pueblo se
subleve contra el gobierno haitiano, a fin de constituirnos en estado libre e
independiente con el nombre de República Dominicana, vamos a dejar empeñado
nuestro honor y vamos a dejar comprometida nuestra vida. La situación en que nos
coloquemos será muy grave, y tanto más cuanto que en entrando ya en este camino,
retroceder será imposible. Pero ahora, en este momento hay tiempo todavía de
rehuir toda clase de compromiso . Por lo alguno quisiere separarse y abandonar
la causa noble de la libertad de nuestra patria querida..."
" confinuó
diciendo (Duarte). Pues bien; hagamos ante Dios este juramento irrevocable. Y
desdoblando el pliego que lo contenia, del cual a cada uno dió su copia
criptográfica, lo leyó con voz llena, clara y despacio y al terminar lo signó, y
todos lo leyeron del mismo modo y lo signaron. Las nueve cruces correspondían,
según el orden, a los nombres siguientes: Juan Pablo Duarte, Juan Isidro Pérez,
Juan Nepomuceno Ravelo, Félix Ruíz, Benito González, Jacinto de la Concha, Pedro
Pina, Felipe Alfau, José María Serra". José María Serra, "Apuntes para la
Historia de los Trinitarios, Fundadores de la República Dominicana, Santo
Domingo, 1887.
"El 27 de
febrero de 1844, un joven que vivía errante y proscrito por el Gno. Haitiano y
cuyos funerales se habían celebrado, ofrecióse como una aparición ante sus
conciudadanos llamándoles a las armas. Dios, Patria y Libertad, fueron sus
gritos de guerra y su heroica divisa un pabellón cruzado. Los dominicanos
correspondieron a este alerta sublime con todo el entusiasmo del patriotismo y
una nueva estrella republicana brilló en los cielos de la América. ... Primer
soldado de la Independencia él murió con la nacionalidad y con la independencia
de la patria Heróyco y grande al nacer como hombre público en 1844, Heróyco y
grande fue al morir en 1861". Manuel Rodríguez Objío, "Relaciones", 1870.
"Vino a la luz el 25
de febrero del año mil ochocientos dieciséis y los primeros años de su preciosa
juventud corrieron a la sombra despótica de la dominación haitiana. Aquella alma
escogida por Dios para los grandes planes que en sus santos juicios se
preparaban, supo corresponder a sus designios, alimentando siempre viva en el
santuario de su corazón la noble virtud del patriotismo. A imitación de Anibal,
cuando llevado por su padre al ara santa juró enemistad eterna a los romanos,
juró, él también odio implacable a los dominadores. De ahí el que se le
encontrara siempre pronto en todas las diversiones entre los hijos del pueblo y
al lado de sus compañeros para castigar los agravios y vejámenes que recibían de
los secuaces de aquel gobierno opresor. De ahi los lazos de amistad que lo
ligaban con todos aquellos que de alguna manera podian contribuír a la idea
separatista. Y de ahi, en fin, su arrojo para exponer su vida en la propagación
de la causa desempeñando las difíciles e importantes comisiones que tuvieron a
bien confiarle sus correligionarios" . Pbro. Dr. Adolfo Alejandro Nouel.
"Oración" Catedral de Santo Domingo, 27 de febrero 1891, con motivo de la
Apoteosis del General Matías Ramón Mella.
"Entonces se
resolvió crear una Sociedad Dramática de aficionados que bajo el pretexto de dar
funciones, presentara a los socios el derecho de reunirse. El Gobierno Haitiano,
no viendo en aquella asociación más que una especie de puerilidad, acordó su
permiso no sin hacer comparecer a veces a un coronel jefe del Parque de
Artillería nombrado Santillana, el cual testigo de las discusiones a que daba
lugar la censura de esta o aquella pieza dramática, el orden de las
decoraciones, su mayor o menor espectáculo, etc., aseguró al gobierno, no solo
que era una cosa de muchachos, 'sino que era útil que los jóvenes haitianos
imitaran a los dominicanos..." Félix María Del Monte, "Reflexiones
históricas sobre Santo Domingo", Santo Domingo 1852.
"Cada día se
incorporaban nuevos reclutas en la cruzada dominicana; para dar cuenta de los
que se afiliaban usaban el nombre del color de su divisa, asi era que cuando el
general sumaba el número de nuevos patriotas decía: tantos amarillos, tantos
verdes, tantos azules, y así de los demás, pues los fundadores tenían cada uno
su seudónimo y un color por divisa. Después formaron una sociedad Filantrópica;
sus sesiones eran públicas (los discursos)". Rosa Duarte, "Apuntes".
"Asi, cuando los
dominicanos consideraron llegado el momento propicio para dar el grito de
libertad, decidieron, como libertadores conscientes de su responsabilidad
histórica, redactar el Acta de sus solemnes determinaciones: la Manifestación de
los pueblos de la parte del Este de la Isla antes Española o de Santo Domingo,
sobre las causas de su separación de la República Haitiana, fechada en Santo
Domingo a 16 de enero de 1844, escasos días antes de ser proclamada la República
Dominicana. Es, por consiguiente,el primer documento oficial de la Nación, con
el cual se inicia nuestra Colección de Leyes , propiamente considerado como el
Acta de la Separación del dominador haitiano, y cuyos principios sirvieron de
norma en la preorganización del Estado advenido el 27 de febrero de 1844".
Emilio Rodríguez Demorizi. "El Acta de la Separación Dominicana y el Acta de
Independencia de los Estados Unidos de América", 1944.
"Para conseguir,
pues, el fin deseado por los separatistas, necesario era dar a la enseña que
debía servir de lábaro a la nacionalidad dominicana, una significación
diametralmente opuesta, ora escogiendo para formarla colores diferentes a los de
la bandera haitiana, ora combinados estos colores con el blanco que considerado
por aquéllos como principio de discordia, debía ser para los dominicanos símbolo
de paz y de armonía. Inspirado en esta creencia y enardecida su fe patriótica
por la que tenía en las doctrinas de la religión cristiana, fue por lo que el
caudillo nacional, buscando en el signo de la redención el medio de resolver el
difícil problema concibió la grande idea de separar los colores de la bandera
haitiana con una cruz blanca, para significar de este modo al mundo, que el
pueblo dominicano, al ingresar en la vida de la libertad, proclamaba la unión de
todas las razas por los vínculos de la civilización y del cristianismo".
José Gabriel Garcia, "La Idea Separatista", 1883.
"Llegada la
solemne hora: un grupo de patriotas aguardaba con ansiedad a los morosos en el
apartado y solitario extremo de la ciudad, denominado La Misericordia, al pie
del Fuerte de San Gil ... Uno de los fieles llega al fn, conmovido y jadeante:
Creo que todo está descubierto dice una patrulla me ha perseguido, y he hecho un
largo rodeo para llegar hasta aquí. Estas palabras difunden el recelo en los
pocos oyentes; ya alguno lleno de espanto habla de retirarse a su casa y
desistir del proyecto glorioso: "NO, contesta con firmeza una voz robusta y
varonil turbando sin precaución alguna el silencio nocturno. YA NO ES DADO
RETROCEDER COBARDES COMO VALIENTES, TODOS HEMOS DE IR HASTA EL FIN. ¡V1VA LA
REPÚBLICA DOMINICANA!
"Yo recuerdo
conplacer aquel arranque de puro patriotismo con que en la noche del 27 de
febrero del año de 1844, al grito de Separación, Dios, Patria y Libertad, quedó
este pueblo constituido en nación independiente con el nombre de República
Dominicana. Tengo presente el día memorable que sucedió a aquella noche de
triunfo, en que todos los dominicanos, con grande alegría, se cumplimentaban
mutuamente por la gloria conseguida; y no se me borrarán jamás de la imaginación
aquellas escenas tan conmovedoras que causaban el común regocijo.Pbro. Fernando Anuro de Meriño, "Sermón del 27 de febrero de 1860",
Catedral de Santo Domingo.
"No deis oido a
los que cobardemente piensan intimidaros, esparciendo rumores alarmantes sobre
la próxima invasión de los haitianos, para reduciros a un exterminio total, cuya
empresa juzgaria el mundo entero poniéndola en paralelo con el espiritu de
civilización que reina en todas partes y la generosidad conque nos hemos
conducido. Aun cuando así fuera, opongámosle una resistencia vigorosa, sirvan
nuestros pechos de baluartes a los que osaren invadir nuestro territorio,
hacernos la guerra y despojarnos de nuestros derechos, perezcan con gloria y
honor aquellos a quienes la suerte fije su destino, y los demás aseguremos una
Patria que no teniamos, para poder cantar un dia himnos a la libertad, y a la
República Dominicana.
Mlva la Religión./Vlva la Patria.lVlva la Libertad." Junta Central
Gubetnativa: "Fragmento de la Proclama a los Dominicanos", 10 de matzo de
1844.
"Llega (Duarte) a
Santo Domingo a las doce de la noche... Los vecinos se levantaron e iluminaron
sus casas, adornando con banderas las ventanas. De todas partes corrían a
felicitar la familia. Serían las siete de la mañana cuando una comisión de la
Junta Central bajó al muelle a recibirlo, con la orden de desembarco. Con la
comisión bajaron las tropas, los empleados, el señor Arzobispo(*), que fue el
primero que al llegar a tierra lo abrazó diciéndole: ¡Salve al Padre de la
Patria! Con el señor Arzobispo(*) estaban los sacerdotes, que tanto lo querían,
y, en fin, el pueblo victoreando al benemérito que había llevado a cabo su magna
obra. A1 poner el pie en tierra, el cañón de la fortaleza le saludó con los
tiros de ordenanzas, y todo fue conmoción y alegría. José Maria Serra.
"Carta al Pbro. Dn. Femando Arturo de Meriño", 188? (*)Nombrado en 1848
0.ch.ch.)
"Los haitianos han
provocado las hostilidades, y nos han agredido, sin siquiera hacernos una
comunicación, y sin responder a las notas oficiales que hemos dirigido a su
Presidente. Tal ha sido el desprecio que han agregado a sus vejaciones
anteriores, pensando sin duda que, con su presencia sola, volverian a dominarnos
para tratarnos mejor que nunca; pero el Omnipotente, que protege nuestra causa
ha querido que en tres encuentros que hemos tenido con ellos, en Neiba y Azua,
nuestras armas hayan salido vencedoras, principalmente en la jornada del día 19
en que ha sido considerable el número de muertos y heridos de su parte
habiéndose visto en la precisión de abandonar el campo después de tres horas de
combate". Junta Central Gubernativa: "Fragmentos de la Proclama al Pueblo y al
Ejército", 21 de marzo de 1844.
"Una plausible
noticia acaba de corroborarnos en la justa causa que hemos abrazado. El orgullo
de vuestros opresores, no solamente ha sucumbido en Santo Domingo, sino que por
las correspondencias que en toda esta noche pasada hemos recibido de Santiago,
tenemos la satisfacción de anunciaros que nuestras armas han prevalecido. Llenos
están aquellos campos de cadáveres enemigos, pues que osaron nuestros opresores
aún remachar más las cadenas que violentamente nos unían a ellos".
"Como las obras del hombre nunca son del todo perfectas,
por mucho esmero que pongan los pueblos en la redacción de su Ley Fundamental,
siempre es necesario enmendar algunas de sus disposiciones... Puede decirse que
nuestra Constitución fue improvisada, porque repentino fue el tránsito del
Pueblo dominicano del yugo más ominoso de los haitianos a la libertad de que hoy
disfruta. Tampoco contaba con los mejores elementos para que ese trabajo fuese
el más acabado y llenase los deseos de todos; pues suprimida enteramente la
instrucción pública, secuestrados del roce de las naciones civilizadas y sin
tratar más que con sus bárbaros opresores, no nos era dado llegar al grado de
ilustración de aquellas naciones. Mas a despecho de tan desventajosa posición se
elaboró nuestro Código político con la más profunda sabiduría y meditación,
eonsignándose en él la garantía de los imprescriptibles derechos naturales del
hombre, y organizándose un gobierno republicano con todas las condiciones
necesarias para su conservación y engrandecimiento, salvo algunos ligeros
lunares ..."
Juan Nepomuceno Tejera, Constituyente. (Juicio Expresado en 1854).
" En Santo Domingo no
hay más que un pueblo que desea ser y se ha proclamado independiente de toda
potencia extranjera, y una fracción miserable que siempre se ha pronunciado
contra esta ley, contra este querer del pueblo dominicano, logrando siempre por
medio de sus intrigas y sórdidos manejos, adueñarse de la situación y hacer
aparecer al pueblo dominicano de un modo distinto de cómo es en realidad. Esa
fracción, o mejor dicho, esa facción ha sido, es y será siempre todo, menos
dominicana. Así se la ve en nuestra historia representante de todo partido
antinacional, y enemiga nata por tanto de nuestras revoluciones; y si nó,
véanseles MINISTERIALES, en tiempo de Boyer, y luego RIVIERISTAS, y aún no había
sido el Veinte y Siete de febrero, cuando se les vio PROTECCIONISTAS FRANCESES,y
más tarde ANEXIONISTAS AMERICANOS, y después ESPANOLES, y hoy ya pretenden
ponerse al abrigo de la vindicta pública con otra nueva anexión, mintiendo así a
todas las naciones la fe política que no tienen, y esto, en nombre de la Patria,
ellos que no tienen ni merecen otra Patria, sino el fango de su miserable
abyección"
"Santana comprendió
muy pronto que urgía el Caso y que no debía perderse la ocasión. Así, pues,
cuando en 18 de marzo de 1861 tuvo ya un ayuntamiento en Santo Domingo bastante
adicto y todo preparado, expuso ante los concejales lo mismo que nadie ignoraba
hacía varios meses, y siendo todos de una misma opinión como el presidente de la
que dejaba de ser república, se extendió un acta de espontánea anexión. La torre
del Homenaje arrió la bandera tricolor y fue reemplazada por el pabellón de
Castilla con el saludo de 21 cañonazos. Las autoridades pasaron a la catedral,
donde se cantó un Te-Deum. En aquel primer acto empezó ya el clero a mostrarse
contrario a la dominación española, y anunciaba la incesante guerra que había de
hacer.
Santana estuvo inquieto hasta ver el desenlace de la comedia que representaba... El gobierno de Santo Domingo dio cuenta de su paso a los capitanes generales de Cuba y Puerto Rico, pidiendo que fueran algunas tropas a tomar posesión de la isla, que se reincorporaba a su antigua madre patria."
Ramón Gonzáles Tablas, "Historia de la Dominación y Ultima Guene de
España en Santo Domingo". En Correspondencia Universal, Madrid, 1870.
"La situación
personal de Santana era entonces completamente desembarazada, pues había
recibido por medio del coronel Rízo las seguridades de la aprobación que el
Gobierno español daba a sus actos, lo que inmediatamente se apresuró a hacer
público en repetidas proclamas, así como el anuncio de las honras y recompensas
que la munificencia real le preparaba: la capitania general de la isla, el
título de marqués de las Carreras, una pensión vitalicia, y por último, la silla
curul de los Próceres del Reino. Todo esto pareció que le daba nuevos bríos para
la lucha, y fue tal su lujo de iniciativa, se abandonó tan sin reservas al
espííitu autoritario que le animaba, que desde sus primeras disposiciones vio
alzarse la voz de Peláez ante la primera autoridad española de la isla de Cuba..
No es extraño nada de eso en Santana, porque acaba de ver consumarse y
realizarse el sueño más grato, la aspiración más halagadora de su existencia, y
como aquel que anhela la posesión de un bien largo tiempo apetecido y lo
consigue, se entregó, por completo al goce ilimitado de las dichas que acababa
de depararle la fortuna".
General José de La Gándara, "Anexión y Guerra de Santo Domingo", Madrid,
1884.
"Acaudillados por
algunos oficiales dominicanos y algún otro que se despronunció,los vecinos del
Cercado echaron de la población a los insurrectos acosándolos por los montes
hasta que muchos repasaron las fronteras no sin dejar bastantes prisioneros
entre los cuales merece citarse el general Sánchez que estaba herido de
gravedad. El número de prisioneros llegó a elevarse a 21. Se les sujetó por
orden de Santana a un sumarísimo e irregular procedimiento y fueron fusilados el
4 de Julio.
Aquellas ejecuciones constituyen "un acto de tiranía grosero e indefinible", pues según refieren los testigos presenciales, no se hizo para condenarles más que una parodia de consejo de guerra, incapaz de satisfacer en manera alguna las legítimas exigencias de un procedimiento racional. Ante ese consejo ##perecieron los acusados, para verse tratar como enemigos y no como reos. Se les condenó a sufrir la última pena y esta sentencia fue cumplida en términos que repugna recordar, pues mientras a unos los remataron a tiros otros sucumbieron a palos o a machetazos de lo que protestó asimismo un comandante del regimiento de la Corona que con fuerza de este Cuerpo se hallaba en San Juan..."
General Jose de la Gándara. "Anexión y Guerra de Santo Domingo", Madrid,
1884.
"Nosotros los
habitantes de la parte Española de la Isla de Santo Domingo, manifestamos por
medio de la presente Acta de Independencia, ante Dios, al mundo entero y al
trono de España, los justos y los legales motivos que nos han obligado a tomar
las armas para restaurar la República Dominicana y reconquistar nuestra
libertad, el primero, el más precioso de los derechos con el hombre fue
favorecido por el Supremo Hacedor del Universo, justificando así nuestra
conducta arreglada y nuestro imprescindible obrar, toda vez que otros medios
suaves y persuasivos... no han sido bastantes para persuadir al Trono de
Castilla: que nuestra anexión a la Corona no fue obra de nuestra espontánea
voluntad, sino el querer fementido del general Pedro Santana y de sus secuaces,
quienes, en la desesperación de su indefectible caída del poder, tomaron el
desesperado partido de entregar la República, obra de grandes y cruentos
sacrificios, bajo el pretexto de anexión al poder de la Espana, perrnitiendo que
descendiese el pabellón cruzado, enarbolado a costa de sangre del pueblo
dominicano y con mil patíbulos de triste recuerdo". "Fragmentos del Acta de
Independencia" Santiago, 14 de septiembre de 1863.
"Escarnio,
desprecio, marcada arrogancia, persecuciones y patíbulos inmerecidos y
escandalosos son los únicos resultados que hemos obtenido, cual corderos de los
subalternos del trono español a cuyas manos se confiara nuestra suerte. E1
incendio, la devastación de nuestras poblaciones, las esposas sin sus esposos,
los hijos sin sus padres, la pérdida de todos nuestros intereses y la miseria,
en fin, he aquí los gajes que hemos obtenidos de nuestra forzada y falaz anexión
al trono español. Todo lo hemos perdido, pero nos queda nuestra Independencia y
Libertad, por las cuales estamos dispuestos a derramar nuestra última gota de
sangre. Si el gobierno español es político, si consulta sus intereses, y también
los nuestros, debe persuadirse que a un pueblo que por algún tiempo ha gustado y
gozado su libertad, no es posible sojuzgársele sin el exterminio del último de
sus hombres... S.M. ha sido engañada por la perfidia del que fue nuestro
Presidente, el General Pedro Santana, y la de sus secuaces; y lo que ha tenido
un origen vicioso, no puede ser válido por el transcurso del tiempo".
"Fragmentos dd Acta de Independencia", Santiago, 14 de septiembre de
1863.
"Es preciso que
recordemos que esta revolución no se parece a la del 7 de julio. Esta última fue
revolución de unos pocos que arrastraron consigo las masas. En la revolución
actual, fueron las masas que se levantaron, arrastrando consigo a todos
losdemás. En la de julio, las masas se pusieron a disposición de los
inteligentes; en ésta, los hombres inteligentes se han puesto a la devoción de
las masas. En la revolución de julio es una media docena de individuos los que
se hallaban comprometidos; en la revolución presente es todo el pueblo quien lo
está... en todo caso podremos decir a este: "Dominicanos: hemos unido nuestra
suerte a la tuya, dando a la patria nuestra poca inteligencia y nuestro nombre,
después de haberle sacrificado todo cuanto teníamos. Juntos correremos todos los
azares de la guerra.. Hoy no es media docena de hombres los que se hallan
comprometidos; son muchos miles de personas, que primero pasarán por montones de
cadáveres, antes que dejarse engañar por unos cuantos malvados".
Fragmentos del Editorial: "Principios Políticos de la República". Boletfn
Oficial, Santiago, Núm. 1, 10 de enero de 1864.
"Para los
restauradores su obra no era una simple revolución local o de mero nacionalismo,
sino una revolución más altruista, proyectada hacia toda la América, al par en
pro de la democracia y contra el colonialismo. En sus épicas proclamas el
ejemplar Gobierno de Santiago no se dirigía sólo a nuestro pueblo; se dirigía
también al Continente, declarando que observaba con placer la marcha de la
Revolución y que estrechaba sus relaciones con el exterior; que podía y debía
asegurar que nuestra independencia estaba consolidada y que la marcha progresiva
de la libertad en el suelo americano era ya un hecho consumado.
Y en período grandilocuente, digno de la tribuna alzada entre los escombros de la ciudad, los paladines de Santiago se jactaban de estar llamando la atención del Mundo".
Emilio Rodrlguez Demorizi. "Elogio del Gobierno de la Restauración",
Santiago1963.
"Los inmortales
prohombres de la memorable Restauración dominicana han sido maltratados,
ultrajados, vilipendiados, y perseguidos por los tiranos contemporáneos de
aquellos, y abandonados por la opinión pública. Sin embargo, ellos, con su valor
indomable, su abnegación y sus sacrificios, salvaron la patria de extranjera
dominación, y secundados valerosamente por la generación de su gloriosa época,
cumplieron con su deber, impulsados por un patriotismo imponderable. Lucharon
infatigables, sin tregua, por la libertad y el bien de sus conciudadanos...
Los próceres del 16 de agosto, corrieron la misma suerte de los héroes del 27 de febrero, y en cambio de la osadía de la proclamación de la patria independiente, se granjearon las persecuciones y las crueldades de los ambiciosos que no quisieron perdonarles la fabulosa nombradía que alcanzaron con su bravura y su noble espíritu de libertad. Los usurpadores del poder no pueden sufrir a los libertadores sino humillados y arrastrados a sus pies".
Gregorio Luperón., "Notas Autobiográficas".
"La vida que bajo
la acción de un espíritu libre se desenvolvió en el escenario de más de un
tercio de siglo, reflejando maneras propias del ser colectivo, acaso
inconscientemente, es una realidad tan cierta como la misma sociedad de que
formó parte. Si de ella, como en el caso de Buenaventura Báez, se hace un
envoltorio y se rotula con una palabra, o frase con la cual se pretende
catalogar defimitivamente esa entidad, no por eso queda afectado en lo más
mínimo su eterno derecho a ser estudiada para que se la juzgue y clasifique
según fue ella. Frente al envoltorio convencional hay unos que extienden su
índice acusador, y, maldicientes, recuerdan escenas que los conmovieron; y
otros, los cuales no escriben por no desmerecer del buen concepto del público,
retratan un Buenaventura que en cualquier dominicano sensato y desprevenido
produciría admiración. Haciéndolos a todos a un lado, desatemos el envoltorio, y
examinemos su contenido. No existe otro procedimiento para conocerle de verdad."
Rufino Martfnez, "Hombres Dominicanos", 1943.
"Al demostrar al
pueblo norteamericano que los comisionados enviados por el presidente Grant a
estudiar los hombres y las cosas de Santo Domingo, no han llenado su misión con
la imparcialidad que requería la importancia del asunto, creemos haber probado
con datos de indisputable exactitud:
1. Que los diplomáticos a que aludimos han alterado la verdad histórica y desfigurado las tradiciones nacionales en beneficio de las aspiraciones ilegítimas de Báez.
2. Que la revolución que ensangrenta el país es una revolución esenciahnente nacional y tiene por bandera el sostenimiento de la independencia y soberanía del pueblo dom¦nicano.
3.Que el proyecto de anexión en crisálida no es obra del deseo espontáneo de los dominicanos, sino del egoísmo y de las malas pasiones de sus mandatarios, y
4.Que el pensamiento anexionista tiene en el país una fuerte oposición.
Cumplido de este modo un deber sagrado, solo nos resta... hacer al pueblo norteamericano las advertencias que omitieron sus representantes, a fin de que sepa a qué atenerse y pueda proceder con justicia".
José Gabriel Garcfa, "Examen Crftico del Informe de los Comisionados de
Santo Domingo, dedicado al Pueblo de los Estados Unidos",1871.
"La cuestion que
quiero discutir muy simple: No se trata de saber si es deseable adquirir todo o
parte de la Isla de Santo Domingo, con su poblacion diferente de la nuestra; por
su lengua, sus instituciones, su origen; sino si los medios que hemos empleado
para obtener esta adquisicion son justificables. Esta cuestion es independiente
de la cuesti6n principal, es es encialmente previa; respecto de la cues ti6n
pnncipal , puede haber diversas opiniones. Los unos piensan que es una
adquisicion deseable; los otros piensan que no lo es; unos deseosos de extender
nuestro imperio, aunque solo sea por tene un hospital bajo los tropicos; otos no
sonando sino con establecer una Republica de negros... Estos suenan con minas de
oro, montanas de sal, mucha azucar, cajas de cigarros; aquellos piensan, ante
todo, en lo que debemos a la raza africana. Pero cual que sea la deferincia de
opiniones en lo que concierne a la cuestion principal, los documentos que estan
ya en nuestro poder prueban claramente que los medios empleados hasta aqui son,
desde el mas alto punto, vituperables..."
Charles Sumner, Fragmentos del Discurso ante el Senado norteamericano, 24 de marzo de 1871. En Jose Gabriel Garcia, "Examen Critico tel Informe de los Comisionados de Santo Domingo, dedicado al pueblo de los Estados Unidos", 1871.
Reunion de los comisionados norteamericanos en la Plaza de SamanV el 28 de
enero de 1871, y diversos aspectos de dicha ciudad, segl6n dibujos d; Ja nes ii.
Taylor. Plano de la Peninsula de Samana que figura en la obra de Samuel Hazard,
enSSanto Domingo, Past and Present With a CGlance to Hayti 1873.
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500 años de Historia Monumental
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| Ultima actualización: 12-Dec-2006 11:54:39 AM | |