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Esta vetusta construcción es la más antigua
construcción del catolicismo en América. El convento, anterior a la
iglesia, debió ser iniciado luego de 1510, cuando se dieron los primeros
pasos de la Orden en la isla de Santo Domingo. Ya en 1517 el convento
podía ser ocupado por los integrantes de dicha orden, mientras que aún
permanecía como iglesia una construcción de madera que fue evolucionando
con el paso de los años.
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Figura primordial en los esfuerzos para que
esta obra quedara fue primero Fray Pedro de Córdoba, y más tarde Fray
Reginaldo de Montesino, hermano de aquel Fray Antón de Montesino que
dijera el famoso Sermón de Adviento en 1511, y que reprendiera a la corte
de Diego Colón por el maltrato a los indios, niciándose así el llamado
Derecho de Gentes, que se convirtiera en importante tema del siglo XVI,
generando la primera gran polémica del Nuevo Mundo.
En el año de 1534 el Convento comenzó sus
clases. Y en 1538 se transformó en universidad por mandato de la Bula In
Apostolatus Culmine, que le daba, bajo la gracia del Papa Paulo III, las
características de universidad con las prerrogativas de la de Salamanca.
De este núcleo de estudios surgieron importantes figuras de la
primera vida intelectual colonial. Muchos criollos de las Antillas y
Tierra Firme cursaron sus especialidades teológicas en este lugar
privilegiado de América. La Iglesia, ya hacia los años de 1540 alcanzaba
la plenitud de sus líneas. La bella portada de la actual Iglesia debió ser
obra llevada a cabo en el primer tercio del siglo XVI, Ya, desde los
inicios el monumento contó con imágenes y estatuas obra de los hermanos
sevillanos Jorge y Alejo Fernández, mientras que ya entrando el siglo XVI,
contó con cinco retablos del no menos famoso pintor Martínez Montañez.
En la gloriosa historia de la edificación
hubo también momentos de amargura y decadencia, como los daños provocados
en 1545 por un huracán, los hechos por los soldados del pirata Francis
Drake, quien, a decir de la crónica, respeta solo la iglesia; los
terremotos de 1684 que derrumbaron el techo de la nave, los que antes
habían sido removidos y resquebrajados por un terremoto en 1673. Luego de
estos años se hicieron arreglos en madera y no fue sino hasta 1746 cuando
estos techos fueron reemplazados por la bóveda que hoy
conocemos. |